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Una pérdida importante

Hace un par de meses tuve uno de las pérdidas más importantes en mi vida, me siento preparado para contarles toda la historia de la pérdida de mi abuela, que para mí era lo mejor que me podía pasar, desde pequeño pasaba por mí a la escuela, me enseño ciertas cosas de la escuela, me hacía de comer, se sentaba a explicarme ciertas cosas que no entendía, se ponía a platicar conmigo y me daba consejos para mejorar, se ponía a jugar conmigo los juegos de la consola del momento, debo admitir que era muy buena jugando, sobre todo sentía un amor incondicional, se podría decir que más que a mis padres porque estaba conmigo toda la semana y algunos fines de semana.

Conforme pasaban los años era normal que una persona de la tercera edad tuviera enfermedades recurrentes, sobre todo cuando lo persona no tuvo la actividad física gran parte de su vida, pero no era gran cosa, solo eran dolores de cabeza, probablemente tos, alguna otras veces temperatura, esto 3 veces al año, se realizó ciertos análisis médicos en varias instituciones pero en realidad nada grave, los diagnósticos eran normales, nada fuera de lo común pero la sentía últimamente decaída, se iba a acostar temprano, dormía por horas, de todo se quejaba, hasta que un día ya no pudo más, nos pidió que la lleváramos al hospital, entro inmediatamente a urgencias tuvimos que esperar un día entero para que nos comentaran que estaba pasando en esos momentos. Su respuesta fue que estaba medicada, estaban analizando el problema que en un par de horas nos daban el diagnostico final, que por ahora le trasladaban a terapia intensiva. Fueron los horas más largas de mi vida, no solo para mí sino para la familia.

La hora llego el medico sale a darnos la noticia, su cara no era favorable, nos comenta que tenía cáncer terminal, nos sorprendió a todos porque no tuvo indicios de dolores ni nada por el estilo, los análisis nunca manifestaron nada. Fue un mes horrible, toda la familia nos turnábamos por tiempos, a mí me tocaba los viernes, cuando pasaba a verla estaba completamente destrozada, le teníamos que hacer los masajes por todo el cuerpo para que fluyera la sangre, prácticamente estaba inmóvil, hasta que llego el día, en realidad me sentía completamente destrozado, no sabía que hacer, me perjudico en el trabajo, en mi relación prácticamente en todos lados. Pero al final entendí que es un proceso de cualquier ser humano, no lo podemos evitar y la gente que se encuentra aquí está por un propósito que debemos de cumplir, probablemente ella lo había cumplido.