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La hormona estimulante de la tiroides y su (TSH)

Una de las tareas a incluir cuando ya se es mayor a los 40 años es el hacerse estudios periódicos en los laboratorio especializados, obviamente dichos estudios deberán ser marcados por tu médico, así que la visita al médico va incluida en esta tarea, por lo menos una vez al año.

De esta forma, estarás trabajando junto con tu médico para evitar graves problemas de salud y en su lugar lograr una salud óptima.

El hacerse este tipo de estudios anuales pueden ayudarte a detectar el funcionamiento de la hormona estimulante de la tiroides.

Secretada por la glándula pituitaria, la hormona estimulante de la tiroides (TSH) controla la secreción de la hormona tiroidea en la tiroides.

Cuando los niveles sanguíneos caen por debajo de lo normal, esto indica hipertiroidismo (aumento de la actividad tiroidea, también llamado tirotoxicosis), y cuando los valores son superiores a lo normal, esto sugiere hipotiroidismo (baja actividad tiroidea).

El hiper o hipotiroidismo evidente generalmente es fácil de diagnosticar, pero la enfermedad subclínica puede ser más elusiva.

Debido a que los síntomas del desequilibrio tiroideo pueden ser inespecíficos o ausentes y pueden progresar lentamente y dado que muchos médicos no realizan pruebas de detección de la función tiroidea de forma rutinaria, las personas con hiper o hipotiroidismo leve pueden pasar sin diagnóstico durante un tiempo.

La enfermedad leve no diagnosticada puede progresar a estados clínicos de enfermedad.

Este es un escenario peligroso, ya que las personas con hipotiroidismo y niveles elevados de colesterol sérico y LDL tienen un mayor riesgo de aterosclerosis.

El hipotiroidismo leve (función baja de la glándula tiroides) puede asociarse con hipercolesterolemia reversible (colesterol alto en sangre) y disfunción cognitiva, así como con síntomas inespecíficos como fatiga, depresión, intolerancia al frío, piel seca, estreñimiento y aumento de peso.

El hipertiroidismo leve a menudo se asocia con fibrilación auricular (una alteración del ritmo cardíaco), densidad mineral ósea reducida y síntomas inespecíficos como fatiga, pérdida de peso, intolerancia al calor, nerviosismo, insomnio, debilidad muscular, dificultad para respirar y palpitaciones cardíacas.

Un estudio encontró que los niveles de TSH superiores a 2.0 mU/L aumentan el riesgo de 20 años de desarrollar hipotiroidismo, mientras que otro estudio encontró que los niveles de TSH superiores a 4.0 mU/L aumentan el riesgo de ataque cardíaco en mujeres ancianas.

Otros datos mostraron que el hipotiroidismo subclínico se asoció con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva en adultos mayores con niveles de TSH de 7.0 mU/L o más.

En mujeres posmenopáusicas sanas, los niveles de TSH en el extremo inferior del rango normal (0.5-1.1 mU/L) se asocian con una baja densidad mineral ósea y un riesgo 2.2 veces mayor de osteoporosis.

Medir la TSH es la mejor prueba para evaluar la función tiroidea.

Actualmente, se recomienda el cribado de los niveles de TSH a partir de los 35 años y posteriormente cada cinco años. Si los resultados son anormales, la determinación de TSH junto con los niveles de triyodotironina (T3) y tiroxina (T4) en sangre puede ayudar al diagnóstico definitivo.

Las terapias naturales pueden ayudar a mantener la salud de la tiroides y optimizar los niveles de TSH. Es posible que desees hablar con su médico sobre el uso de L-tirosina, yodo y selenio.