Uncategorized

Alejandro y Napoleón

Hace unos días estuve en un museo militar en Londres, donde estaban expuestas piezas de armamento de todos los tiempos.  Mientras que todas las salas estuvieron muy interesantes, hubieron particularmente dos que llamaron mi intención de manera especial: estas fueron las de Alejandro Magno y Napoleón Bonaparte. Esto no fue ninguna curiosidad ya que se considera que estos generales fueron los mejores de todos tiempos, probablemente sus tiempos tendrán algo en común. Lo que es un hecho es que se les tiende a comparar mucho en muchos artículos, documentales y escritos académicos.

Se dice en la vida que se puede decir mucho de una persona de tan solo conocer sus ídolos. En el caso de Bonaparte, es un hecho conocido quienes eran sus héroes, héroes con quien llego a caminar en el salón de la fama mundial de la misma manera e incluso de manera superior: sus ídolos eran Cesar y Alejandro Magno. Esto es algo admirable, ya que la gran mayoría de las personas en el mundo jamás llegan a ser ni la pálida sombra de sus ídolos. Sin embargo, Napoleón les conocía tan bien que pudo imitar su modo de operación de vida de manera maestra.

Esta admiración y conocimiento de sus ídolos se llevo acabo en los salones y bióticas de su universidad militar, donde pasaba muchas horas solo leyendo e investigando sobre el pasado de sus ídolos y sobre sus modos de combatir, modos que después el habría de mejorar y llevar a niveles nunca antes vistos en la historia humana. Muchas personas dicen que Bonaparte copio las formas bélicas y estrategias de Alejandro cuando en realidad no lo es así, aunque lo que si es un hecho es que le sirvieron de guía en los momentos más importantes, esto siendo lo que separa a un grande un chico: el poder aplicar las premisas aprendidas en el momento preciso que se necesitan.

Dentro de las similitudes que utilizaba Napoleón con las que utilizaba Alejandro en el campo de batalla se encuentran las formaciones en las cuales colocaba a sus soldados. Alejandro magno los colocaba en unos grandes rectángulos conformados por tres líneas de lanceros cuyas lanzas median mas de tres metros de alto, lo que les hacia una fuerza implacable al avanzar o al defender. El único problema que tenían estas formaciones era que eran muy vulnerables a sus flancos.

Napoleón hacia lo mismo excepto que sus líneas eran de 32 filas de profundidades, todos armados con bayonetas que se podían disparar en la marcha, al menos las primeras dos líneas, ya que las demás no podían hacerlo sin impactar al compañero de enfrente.

Una diferencia fundamental entre ambos hombres era la posición que tomaban en el campo. Alejandro Magno siempre estaba en el flanco derecho de sus fuerzas con la caballería mientras que Napoleón siempre estaba en el  la retaguardia en el centro teniendo un panorama completo de la batalla.

Fue una exposición muy interesante ya que fueron unos verdaderos rayos x de la historia.